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Queridos hermanos de Las Aguas

Llegado a este punto, después de más de siete años como hermano mayor, es hora de hacer balance. Recogí el testigo de Antonio Arrondo con el objetivo de continuar trabajando por la Hermandad sobre sus tres pilares fundamentales, formación, cultos y caridad, teniendo la evangelización, como dice nuestro arzobispo, como pilar transversal y sin olvidar la conservación y enriquecimiento de nuestro patrimonio.

Han sido años difíciles en los que nos hemos tenido que enfrentar a situaciones muy complicadas, la mayor de ellas, sin duda, la pandemia que se declara en 2020 en la jornada previa al Vía Crucis con el Santísimo Cristo de Las Aguas, una situación jamás imaginada por nadie.

Los momentos difíciles también han surgido a nivel personal, con crisis internas en las Juntas, incertidumbres, dudas y, en ocasiones, soledad y desánimo. Pero creo que una de las obligaciones de un hermano mayor y de su junta de gobierno debe ser perseverar, porque el cargo lo asumimos con sentido de servicio a los hermanos y a la hermandad, de manera colegiada para seguir engrandeciendo nuestra Hermandad que, aunque poco a poco, no deja de crecer en hermanos y devotos, participación en los cultos y actividades de formación, enriquecimiento y conservación del patrimonio. Una Hermandad que sigue estrechando aún más, si cabe, su vinculación con entidades de la sociedad civil, con las hermandades del barrio y de la feligresía, con nuestra parroquia del Sagrario, con la que colaboramos estrechamente en las catequesis de confirmación y con nuestras raíces trianeras, y así se nos ha reconocido como Entidad de Honor en la última Velá de Santa Ana.

Por ello, debo agradecer, sin excepción, a todos los hermanos que durante estos años han trabajado como oficiales de Junta: mi reconocimiento como personas comprometidas y valientes que han asumido el reto de trabajar desde dentro. Gracias al trabajo de todos ellos, hemos procurado cumplir con los fines que establecen nuestras Reglas.

Durante estos años hemos celebrado efemérides importantes como el 75 aniversario de las bendiciones del Stmo. Cristo de Las Aguas y de Ntra. Madre y Sra. del Mayor Dolor. Hemos realizado peregrinaciones a templos jubilares y, en cuanto a los cultos, debemos destacar el nivel de solemnidad y participación tanto en los internos como en los externos, con una estación de penitencia que cada vez cuenta con mayor participación de hermanos.

A nivel patrimonial se ha finalizado la obra del columbario y el proceso de dorado de la peana del paso de Ntra. Sra. del Rosario. Hemos continuado con la labor de conservación de nuestros Titulares, con la restauración del Stmo. Cristo de Las Aguas, además de realizar seguimientos del estado de nuestras Sagradas Imágenes con las intervenciones puntuales que se han visto necesarias realizar. También debemos destacar las labores de conservación y restauración del patrimonio textil, se ha remodelado la sala capitular y acometido unas reformas necesarias en nuestra Capilla de manera que nuestro templo, aunque pequeño y humilde, tenga la dignidad del lugar donde se adora el Santísimo Sacramento. En este último año, además se ha estrenado el respiradero y luminarias para el paso de María Santísima de Guadalupe, como parte del proyecto de orfebrería en plata para su paso, un proyecto ilusionante de Hermandad que el Cabildo General de Hermanos aprobó por una gran mayoría. En este sentido debemos agradecer la generosidad de las familias de hermanos que han colaborado. Y durante nuestra estancia en San Jacinto, en este pasado mes de septiembre, se han estrenado otros enseres como la saya de las cadenas para Ntra. Madre y Sra. del Mayor Dolor, inspirada en la que lucía en San Jacinto (perdida en el incendio de 1942) y el nuevo banderín de San Jacinto.

Además, hemos tenido un 2025 intenso de celebraciones y actos que ha culminado con los celebrados en la parroquia de San Jacinto donde, más de ochenta años después, nuestro paso de misterio ha presidido el presbiterio del imponente templo, recuperando una estampa de singular belleza. La misa de Acción de Gracias presidida por nuestro arzobispo y la posterior procesión de regreso, han supuesto el broche de oro que quedará grabada en la memoria de los hermanos de Las Aguas.

También se han adoptado decisiones no acertadas y cometido errores de los que, como hermano mayor, asumo la responsabilidad y pido humildemente disculpas a los hermanos. Debemos aprender de ellos para no volver a repetirlos.

Pero hay que seguir trabajando. Atrás han quedado unas elecciones modélicas en cuanto a participación de los hermanos (casi un 50 %) y saber hacer de todos los candidatos, con respeto y espíritu constructivo, ofreciendo cada uno sus proyectos sobre cómo continuar trabajando por la Hermandad. Los hermanos han hablado y han decidido que sea José Francisco Méndez López quien deberá regir durante los próximos años los destinos de nuestra querida Hermandad. A pesar de las diferentes opiniones y criterios, por el bien de la Hermandad, que debe estar por encima de las diferencias, la junta de gobierno debe contar con el apoyo de los hermanos. Su trabajo no es fácil. Ahora es momento de apoyar al nuevo hermano mayor y a su equipo, y seguir colaborando y participando en la vida de hermandad, en sus cultos y actividades, con unidad y espíritu de Hermandad, a mayor gloria de nuestros Titulares. Que el Evangelio del Señor sea la luz que guie sus actuaciones.

No quiero despedirme sin reconocer que a lo largo de estos años seguro que he cometido errores. Pido perdón a todos aquellos a los que haya podido ofender o molestar con mis palabras, actos u omisiones. Nunca ha sido mi intención. He procurado buscar siempre el bien de la Hermandad y es lo que, en todo momento, ha conducido mis actos. En mí siempre tendréis a un hermano más con la mano tendida.

Que el Santísimo Cristo de Las Aguas y su Madre en las Advocaciones de Rosario, Mayor Dolor y Guadalupe os bendiga y proteja.